Limpieza a máquina: las máquinas de limpiar relojes constan generalmente de tres o cuatro botes en que se introduce un cestillo de tela metálica. El cestillo gira sumergido por rotación o vibración en un baño de limpieza, luego en dos botes de enjuague y finalmente en un secadero.
Limpieza por ultrasonido: el líquido es agitado por ultrasonidos. Esta agitación desprende las materias a eliminar y facilita la acción de lavado. Luego se limpia en un disolvente que permite dejar las superficies perfectamente lisas. Este es el método cada día más usado en la industria relojera.
Son numerosos los productos de limpieza que se utilizan, son líquidos muy volátiles y costosos. Unos están indicados para disolver las grasas como el F-45, el tricloroetileno… También se usa el alcohol isopropílico para el secado, para disolver la goma laca, y el cianuro potásico para abrillantar de nuevo el latón.
