Guarnecer una superficie de círculos formados por rayas más o menos concéntricas, muy próximas e incluso ligeramente sobrepuestas. Esta decoración se obtiene por medio de la extremidad plana de una clavija de madera de unos 2 mm de diámetro, que gira cargada con pasta de esmeril, piedra de Levante, etc.; se usa para adornar puentes, fondos de cavidades, esferas, etc.
